Algunas personas me respondían “yo no adhiero a esa teoría”, “me gusta más el constructivismo”, y otro tipo de frases con las que quitaban valor de verdad a las premisas básicas de la teoría de Gardner.
Pasados los días de ese debate, quedé con la sensación de que no todo estaba dicho.
Creo que los educadores nos formamos en una teoría –en mi caso, mi formación fue netamente constructivista/piagetiana- y luego intentamos llevar esa teoría al aula, encontrando numerosos casos en que debemos hacer “la vista gorda” a nuestras premisas teóricas y volver a lo que los maestros siempre hicieron.
¿Cómo explico yo este fenómeno?
Las teorías del aprendizaje y las corrientes psicológicas abordan el estudio del ser humano en diversas facetas. A Piaget le interesaba saber cómo se pasa de un estado determinado de conocimiento a otro estado superior. A Vigotsky le interesaba explicar cómo el ser humano utiliza herramientas que lo separan en forma irreversible de la naturaleza y le permiten desarrollar procesos psicológicos superiores. A Gardner le interesó, supongo, explicar cómo una persona como Diego Maradona es sumamente inteligente si los test que miden la inteligencia no le darían un muy buen resultado.
Existen múltiples miradas que observan al ser humano desde distintos ángulos. Estudiar todas ellas nos permite abordar las diversas situaciones que se producen en el aula, los casos tan distintos de dificultades que podemos observar en nuestros alumnos y elegir para cada uno de ellos una estrategia que le permita mejorar su paso obligado por el sistema educativo.