26 de maig 2007

Usar la memoria

Muchas veces los docentes renegamos de algunas actividades que sólo requieren, por parte de nuestros alumnos, el uso de procesos cognitivos rudimentarios (que poseen también los animales), como por ejemplo la memoria.
Estoy leyendo un artículo de Bransford y Vye en el que se describen algunas investigaciones con expertos y con personas de muy buen desempeño en ciertas áreas. La enorme diferencia entre los expertos y los no expertos es que los primeros han desarrollado mecanismos a través de los cuales su memoria registra mucha más información que en las personas no expertas, lo cual permite pasar al segundo paso sin necesidad de utilizar energía psíquica en el primero. Por ejemplo, un maestro ajedrecista memoriza una partida con sólo visualizarla durante unos segundos, lo cual no ocurre con un muy buen jugador. Podemos pensar en nosotros mismos tipeando en el ordenador sin pensar en ello, comparados con alguien que no tiene en su memoria la posición de las teclas y debe utilizar energía en buscar su ubicación.

¿Cómo se logra almacenar cada vez más información? Lo más eficiente es codificar los datos en bloques de información con sentido.
Por ejemplo, quien conoce todas las fechas de nacimiento de su familia podría codificar el número 19840136 reemplazando por nombres de personas nacidas en el año 19, 84, 01 y 36, recordando entonces algo así como "Pedro, José, María, Julián".

¿Vale la pena concentrarnos más en cómo nuestros alumnos pueden almacenar cualquier tipo de información? Los estudios también están demostrando que la memoria no se entrena ni crece de manera generalizada sino que el crecimiento en su capacidad es específico de dominio.
Si queremos que nuestros alumnos puedan mejorar en la lectura de enunciados de problemas matemáticos debemos intentar que tengan práctica en la lectura de enunciados de problemas matemáticos. La vieja idea de estudiar cualquier cosa para aumentar la capacidad de la mente ya es obsoleta.