
He tornat al Blog de Ramon Castro i he llegit tos els comentaris al seu article que ja vam referenciar aquí fa uns dies, he trobat un comentari que cal destacar, el copio tot sencer perque s'ho val,
Montse dijo:
10 de Enero, 2007 - 20:16
Quiero expresar mi absoluto acuerdo con Ramón y con la mayoría de las personas que han comentado este post. Y decir a Beltrán que su argumento además de no ser progre (que no es lo importante) es fácilmente desmontable (que es lo importante), a saber:
1)Lo que es un fraude es elaborar una programación didáctica con unos criterios de calificación concretos, que dichos criterios sean presentados al claustro y mandados al servicio de inspección, que nadie diga nada (con lo que se supone que está todo bien) y que después porque a alguien se le suba el poder a la cabeza, se pase por el forro dichos criterios de calificación y aplique otros que le convengan más.
2)Lo que es un fraude es que un profesor revise unos exámenes y cambien las notas de los mismos porque supuestamente se lo ha ordenado el director, siendo que no ha habido ninguna reclamación escrita de nadie.
3)Lo que es un fraude es que muchos funcionarios y funcionarias porque no crean en la igualdad de oportunidades ni en la atención a la diversidad para compensar las desigualdades, pongan sus creencias por encima de las leyes que les rigen y sigan dando clase sólo para “los listos”.
4)Lo que es un fraude es que alguien de los que ejerce el poder en un centro, entre en el Delphos y cambie, incluso después de la junta de evaluación, las notas que ha puesto un profesor o profesora.
5)Lo que es un fraude es que a los padres, madres, alumnos y alumnas se les explique las verdades a medias.
¿O es que Beltrán lo que está demandando es un control de calidad sobre la calificación que ponen los profesores y profesoras? Porque si de eso se trata, habrá que revisar los exámenes y las calificaciones de todos los profesores y profesoras del centro, ¿no Beltrán?
Con respecto a lo de la fiabilidad de las notas, no exageremos, no hagamos demagogía barata. Tenemos que tener muy presente que estamos hablando de la ESO (Educación Secundaria Obligatoria) y de alumn@s con grave riesgo de abandono del sistema educativo a una edad muy temprana. Además, no estamos hablando de dar títulos de médic@s, ingenier@s o arquitect@s, sino de hacer todo lo posible para algunos alumnos y alumnas no abandonen el sistema educativo en 2º de ESO.
Por otra parte, Beltrán se equivoca al decir que un título garantiza la adquisición de ciertos conocimientos, FALSO. Un título garantiza la adquisición de ciertas capacidades conseguidas a través de tres tipos de contenidos: conceptos, procedimientos y actitudes. Y nos guste o no nos guste, si la ley dice eso debemos cumplirlo, máxime si hemos dado el visto bueno a una programación que establecía como criterios de calificación el mismo porcentaje para los tres tipos de contenidos.
Finalmente, me sorprende que haya gente que se rasgue las vestiduras por poner un 6, un 7, un 8 o un 9 a un alumno o alumna de 2º de ESO y luego admita sin problemas que haya universidades privadas en las que se compran títulos que sí deben garantizar las adquisición de ciertos conocimientos, o que admita sin problemas las diferencias en puntuación en los tribunales de oposición de Enseñanza Secundaria que no sólo hace aprobar una materia de un curso de la ESO sino que da trabajo para toda la vida.
En fin, cuando la sinrazón y la falta de sensibilidad para ponerse en el lugar de los más desfavorecidos (desfavorecidos por múltiples causas que no podemos analizar aquí) se instala donde no debe estar instalada pasan cosas como las que nos cuenta Ramón que son inaceptables, poco profesionales, injustas y rastreras. A ver qué dice la inspección. Un saludo, Montse.